jueves, 23 de abril de 2015

pequeño gran roadtrip

Nos despertamos temprano, fuimos hasta Verbier a buscar a Morgan y comenzamos nuestro viaje con destino Europa Park, con escalas en el medio.
Europa Park es un parque de diversiones que está en Alemania, pero muy cerca de Suiza y Francia también. Su mascota es un ratón (ejem!!) y está ambientado en diferentes sectores representando distintos países de Europa, en cada lugar podes ver la vestimenta de cada cultura, comer comidas típicas, escuchar la música, etc... pero la verdadera razón por la cual la gente va a Europa park es muy sencilla: montañas rusas. Y esa era la razón por la cual estábamos yendo nosotros (o al menos esa era la razón por la cual Jenny me estaba llevando).
en el camino, todo parece un fondo de escritorio de windows
 
Pero Europa Park llegaría recién al día siguiente (o mejor dicho, nosotros llegaríamos a Europa Park). Antes de eso pasamos a buscar a Simon, por Friburgo y todos juntos fuimos a Bern, que tiene  un oso en su bandera y tiene osos en la entrada de la ciudad vieja, pero no estaban porque se habían ido de vacaciones (todavía no sé si esto es cierto o me estaban gastando mis compañeros de viaje, pero la cosa es que los osos no estaban, y la chica de giftshop nos dijo que los traen de nuevo recién en septiembre). 
La ciudad vieja de Bern es muy hermosa, llena de negocios lindos y barcitos. Bern es la capital de Suiza, aunque todos crean que es Zurich, y por eso en Bern está la casa de gobierno que es un edificio muy grande y viejo, como en casi todos lados.



eso, la casa de gobierno



Paramos a comer röstie en un restaurant especializado en la cuestión, que tiene una carta exclusiva de rösties, todos pedimos "western style" que viene con panceta y huevo frito. Suiza es muy rico.
Buscamos una librería para que yo pudiera añadir a mi colección un principito en alemán, nos costó encontrarlo y cuando yo ya me estaba dando por vencida, con el pretexto de que podía comprarlo en Alemania, encontramos algo mucho mejor, algo increíble, algo imposible: el principito en suizo alemán. Chan!
mi nueva figurita dfícil
Pegamos la vuelta y antes de dejar a Simon en su casa fuimos a la parte vieja de Friburgo (acá todas las ciudad tienen su parte vieja) e hicimos un picnic. Yo me separé del grupo por un rato y me fui a pasear y a sacar fotos y me enamoré de la ciudad, es muy hermosa.


están jugando kayak polo









Después de dejar a Simon, seguimos camino hacia nuestro destino final por ese día: Colmar, en Francia. Llegamos de noche y nos costó encontrar el hotel. Cuando por fin dimos con él, a penas nos dijimos hasta mañana. Sola en mi habitación hice grandes esfuerzos para que mi cerebro comprendiera la situación: estaba en Francia, por primera vez en mi vida, y estaba en un hotel, esos con jaboncitos y minibar; todo gracias a la gentileza de mis amigos que están acostumbrados un poco a los lujos, no sólo porque son suizos, sino porque además trabajan en hotelería...
Me desperté al día siguiente y todo seguía ahí, era de verdad. Desayunamos juntos y dimos un paseíto muy breve por el centro de Colmar, me quedé con ganas de más, pero había que seguir, Europa Park estaba esperándonos.
Después de perdernos un rato largo en los suburbios alemanes finalmente el parque apareció frente a nosotros, justo cuando ya pensábamos que nunca íbamos a encontrarlo.


Los que me conocen de chica, saben que nunca me gustaron los parques de este tipo, porque de miedosa no me subía a la mayoría de los juegos; razón por la cual, por ejemplo, nunca fuí al parque de la costa. Un poco por la presión de la invitación, y de haber ido hasta ahí, y otro poco por la sonrisa de Jenny, entusiasmada como una nena, me dejé convencer.
Sufrí muchísimo en la primera, una que ni siquiera era tan grave, pero sobreviví; sufrí mucho más en la segunda, una toda de madera (hermosa), y empecé a sufrir muchísimo más cuando nos subimos a "blue fire" una de las peores, con los ojos cerrados, aterrada, esperaba que el carrito se empiece a mover, a lado mío había una nena chiquita que me hizo sentir bastante tonta por tener tanto miedo y entonces respiré profundo, mientras el recorrido comenzaba, y me dije "y si estuvieras en la alfombra mágica con aladdin???", abrí los ojos y mi sensación cambió completamente, todo era hermoso y lo disfruté hasta el final, mientras en mi cabeza sonaba "un mundo ideal".


cumplí un sueño de mi infancia subiendo a estas hamacas
Los chicos no podían creer mi cambio de actitud, y yo tampoco, pero se mantuvo, me animé a todas, incluso a "silver star", que es la más dura y tiene una caída de más de doscientos metros que es una locura.
Además de subirnos, creo, a todas las montañas rusas, también comimos y disfrutamos de otras atracciones menos adrenalínicas, como rafting y tazas que giran; y antes de irnos volvimos a subirnos a las tres que más nos gustaron.
Cansadísimos, cambiamos el plan original que era volver desde ahí hasta Sion, para pasar una noche en Basel; donde como lo de la noche anterior a los chicos no les pareció suficiente, buscaron un hotel cuatro estrellas para dormir. A mi me daban ganas de llorar sólo de pensar en lo que costaba la habitación pero ellos insistieron.


Nos tomamos un rato para ducharnos y después fuimos cenar aun restaurant mejicano, donde seguro jamás trabajó ningún mejicano y nos comimos unas hamburguesas gigantes.
Desde que llegamo miré  Basel desde la ventana del auto y me encantó, con sus puentes sobre el río, llena de gente joven y de bicicletas lindas, sus barcitos en la calle, sus panaderías. Cuando los chicos me dijeron que el plan al día siguiente era levantarnos temprano, desayunar e irnos, decidí que me iba a levantar todavía más temprano para ver un poco la ciudad.
A pesar del cansancio logré levantarme y camara en mano me fui a caminar, la ciudad también se estaba despertando y pude ver a la gente yendo a trabajar, a los chicos yendo a la escuela, a los puesteros del mercado ordenando sus productos.

Volví al hotel justo para reunirme con Jenny y Morgan, desayunamos juntos y emprendimos el camino de regreso. Con algo de apuro porque la familia de Jenny nos esperaba para comer Fondue en un lugar especialmente elegido para la ocasión. Después de un poco de carrera por las autopistas suizas, dejamos a Morgan y fuimos a por nuestra fondue.
Nos esperaban la mamá, el papá y el abuelo de Jenny para compartir todos juntos una fondue exclusiva del lugar, con el queso servido dentro de un pan.


Después de un hermoso almuerzo (completamente en francés, con traducciones de Jenny), y un paseíto, volvimos con queso saliendonos por las narices, discutiendo cuál será el rumbo que tomaremos (parece que Barcelona) y estableciendo que por un ratito al menos, vamos a dejar el auto quieto.
Al entrar en mi habitación encontré toda mi ropa usada, limpia y dobladita. Veronique se sentía muy mal y no paraba de disculparse por haberla lavado sin preguntarme, yo estaba feliz.


cosas que no sabía de Suiza y cosas que sí

Por mucho que uno viaje sin planes ni expectativas, siempre se tiene alguna imagen en la cabeza sobre cómo será el lugar al que nos dirigimos, o cómo serán las personas que ahí viven.
Gran parte de esa imagen proviene del cine, las publicidades, los libros, etc.
Yo nunca había pensado mucho en Suiza, sabía que estaba ahí, en alguna parte de Europa y estaba segura de que no iban a tener un helado que se pareciera a nuestro chocolate suizo (que está claro que de suizo no tiene nada).
Desde que estoy acá, este lugar no deja de sorprenderme, tanto por mostrarme cosas que no imaginé, como por confirmarme otras que sí.
 Algo que me puso a pensar un poco es que es muy pequeño el porcentaje de gente que sabe inglés, acá se habla francés, y del otro lado alemán (y muchos no saben los dos idiomas), y listo. Si querés que te hablen en inglés, buscá alguien que trabaje en turismo. Creo que un poco los argentinos nos comimos el cuento de que para comunicarnos con el mundo hay que saber inglés, y vengo lentamente descubriendo que es un poco una truchada eso (y guarda que dije "un poco" y no "completamente", obvio que me sirve un montón). Acá en muchos lugares las cosas están escritas en francés y alemán, a veces italiano, y eso es todo.
Hay cosas que sí son como todos creemos que son en Suiza: todo es sobre chocolate, queso y vino. TODO. y venden victorinox casi en cada esquina.
Otra cosa que me sorprendió fue la fondue que nos comimos, que estaba increíble pero que era sólo queso. En realidad tenía hongos mezclados en el queso, pero lo quiero decir es que yo pensaba que en el queso sumergian distintas cosas, o al menos salchichas, pero no, pan y queso, así nomás. Kilos de pan y litros de queso.
Lo de las peleas de vacas es otra de esas cosas que los suizos se tienen bien guardadas, porque es genial.
Lo que también parece ser bastante desconocido es que acá hay pirámides. QUÉ?! pirámides?? Si,  yo dije lo mismo cuando Jenny me lo anunció, y le pregunté "quiénes las construyeron?", ella puso una cara de misterio y orgullo  increíbles al mismo tiempo y me respondió "la naturaleza", y me llevó a ver las pirámides de Euseigne.
Cabe aclarar que me llevó en realidad quiere decir que paró el auto, porque solo las vimos porque estaban de camino al restaurant de la fondue. Yo me quedé muda, son una locura. Resulta que se forman porque una roca (grande o pequeñita) de alguna forma protege de la erosión de la lluvia a una parte del sedimento y el resto es arrastrado y quedan esas formas locas.
Enseguida lo que pensé fue: si esto estuviera en córdoba ya le hubieran puesto mil carteles y estarían vendiendo paquetes turísticos a lo loco.
 
 
 Por último, al menos por el momento, la cosa más loca, lo que contradice la idea que todos tenemos de Suiza (o quizás justo todas las personas con las que yo hablé antes de venir, no lo sé): HACE CALOR, en esta zona y en otras también. Calor de remera y short, calor de vestidito!

y todavía ni siquiera es verano.

más Suiza, más gente, más cosas

Empiezo por decir que no es fácil llevar adelante este blog por el momento, escribir desde el teléfono es agotador, sobre todo para mí que soy un desastre con la tecnología touchscreen; uso la computadoa de Jenny cuando estamos en la casa, sin hacer nada, pero eso no pasa mucho.
Creo que seguimos manteniendo la constante de estar más tiempo en el auto que en cualquier otro lugar, y así es que ya estuve, al menos un ratito, en un montón de lugares.Trato de recapitular.
Pasamos alguna tarde tomando mate en el jardín, que está lleno de flores y de sol y después fuimos a pasear por el pueblo de Jenny, un recorrido hermoso por campos de damascos y manzanos, con el césped tan verde tan verde y los árboles tan llenos de flores. En el camino vimos vacas y también unas cabras curiosas.
 
 
 
 
 
 Pensamos en ir a Verbier de nuevo, a una fiesta, con Morgan y los demás y en eso nos llamó Tomasso, que estaba haciendo risotto, así que allí fuimos. Cuando llegamos llovía y tuvimos que caminar bajo la luvia unas cuadras con mucha pendiente, llegar a lo de Tomasso y que nos esperara con una picada, y el risotto (con frutillas!!!) casi listo, nos alegró el corazón. Todo estaba riquísimo.
De postre nos divertimos con unos macaroons, que eran casi un plagio de las grageas de todos los sabores de Harry Potter. Dábamos un mordisco cada uno y después los pasábamos, ver las caras de los demás fué increíble, había de limón, de café, de queso, de pimiento y hasta de pescado!
Después nos fuimos a un bar y planeamos levantarnos temprano al día siguiente y hacer mi bautismo de ski.
Lo que en realidad sucedió es que teníamos mucho sueño y no nos levantamos nada temprano, así que se suspendió el ski y otra vez nos quedamos aprovechando un poquito el sol y después nos fuimos a comprar algo que Jenny le quería enviar a un amigo en Canadá, en el megastore militar, donde venden de todo del ejército suizo, desde herramientas y ropa, hasta comida.
 
 
De ahí seguimos las compras en un súpermercado donde compramos provisiones para nuestra escapada a Alemania. En el súper todo es hermoso y ordenadísimo, obvio, y la góndola de chocolates es interminable. Curioso, encontramos dulce de leche, hecho en España, locuras de la vida del otro lado del charco: el nutella sale muuuuucho más barato.
 
Después de aprovisionarnos fuimos a buscar otro castillo, que es en realidad sólo una torre, en Saillon. El pueblo es hermoso, hacen una feria medieval todos los años, tiene que ser genial porque el entorno es perfecto. Subimos hasta la torre, no había gente por ningún lado.
 
Para mi sorpresa la torre es de libre acceso, tiene una escalerita y uno puede ir hasta arriba de todo, hay mucho viento y la vista es muy bonita. Después, ya bajando, pasamos por el jardín de al iglesia en el que cultivan todas plantas utilizadas en el medioevo, fue divertido porque todos los carteles están en francés, pero pude sorprender a Jenny porque yo le decía, antes de que los leyéramos, de qué planta se trataba y qué propiedades tiene.
 
 
 
 
 
 
 
 
Luego de ese pequeño paseo/viaje en el tiempo, fuimos a un hotel y nos metimos en piletas, hidromasajes, saunas y demases cosas que involucran agua y calor. Fue muy extraño porque yo nunca había estado en un lugar así y tenía que seguir a Jenny con cuidado para hacer todo según el "protocolo" correspondiente, fue un poco ridículo pero estuvo bueno. Cuando teníamos los dedos arrugadísimos,  decidimos que ya era hora de volver. En el camino, pasamos por un Mc Donald's y compramos para cenar, compartimos con Veronique, la mamá de Jenny que nos estaba esperando en la casa.
Con el cansancio que provoca el agua nos fuimos a dormir para levantarnos temprano al día siguiente y comenzar nuestro pequeño viajecito.