martes, 9 de junio de 2015

Londres en 20 puntitos y algunas fotos

aquí la anticipada lista de lo que hice en Londres:

* Me quedé en lo de Cristian (el Darki) y Yaco, me sentí como en casa.
* Paseé con Yaco por Brockwel Park, Claphan Common, Battersea Park,  Chealsea, el Palacio de Buckinham, Regent's Park, Primrosa Hill, etc, etc. Nos dolieron los pies.


desde primrose hill
* Anduvimos en los bondis rojos de dos pisos.
* Tomé cerveza
* Fui a Notting Hill. Me compré libros y pasee por Holland Park


la puerta de William!
* Fuimos al British Museum.
* Hicimos humita.
* Me encontré con Tute en lo de Henry y fuimos a Hampstead Heath.
* Cenamos con Henry, Anya, su cuñada y su amiga Cristina en un lugar muy inglés y paqueto.
* Conseguimos bicicletas.
* Fui en bici a Kingcross, Hyde Park, el Natural History Museum y al Victoria and Albert, y a ver la abadía de Werminster y el Big Beng.

ñoñando otra vez
* Probamos la supuesta mejor hamburguesa del mundo en el Soho (no lo era).
* Fuimos en bici hasta el Jardin Botánico de Kew. Nos encantó.

* Volvimos de Kew en barquito por el Támesis.
* Fuimos a un Pub y a caminar por el canal con Yaco y Cristian.
* Desayunamos Inglish Breakfast.
* Fuimos de nuevo a Notting Hill y al Soho.
* Visitamos la Tate con Henry.
* Cenamos cordero riquísimo que cocinó Henry mientras veíamos el final de la Champions League.
* Nos tomamos un taxi londinense.

Se pasaron diez días en un parpadeo.



Londres, i'm in love

Los que me conocen lo saben, Londres siempre fue EL lugar que quería conocer. 
Sí, después empecé con la locura de Japón y  allá fuimos, y lo amamos, y de chica decía que no iba a morirme sin ver el Taj Mahal (así que todavía no me toca eh!), pero Londres era para mí ese lugar en el que iba a vivir, mi base para despegar al resto del mundo, cuando fuera una fotógrafa de viajes reconocida (jua!).
Ver películas y amar Londres, ver documentales y amar Londres, leer  y amar Londres.
Creo que para mí Londres era lo que para muchos es París, y entonces, cuando por fin estaba cerca de caminar por sus calles, tuve miedo, Tuve miedo de tener la depresión de  París que le agarra a los Japoneses ,cuando por fin van a París y no es lo que esperaban. La depresión de Londres.
No soy japonesa (snif!), y Londres no es París.
Tuve nueve días para averiguar qué pasaba con mi amor por Londres, y no hizo más que ratificarse, crecer, tomar más y mejores perspectivas.



No puedo contar con el detalle con el que escribo habitualmente este blog lo que hice en nueve días en Londres, seguro intentaré hacer una lista, porque me encanta; pero eso servirá sólo para ilustrar lo que vi, lo que caminé, lo que fotografíe, pero no, de ninguna manera lo que sentí.
Lo que sentí fue mandarle a Pablo un mensaje que decía "vení, traelo a Pancho".

Sentir todo ese amor y esa alegría de las cosas que son mejores de lo que uno soñaba, y además tener la fortuna de compartirlo con mi hermano, convirtieron esta parte del viaje en mi favorita.

Ahora, desde un colectivo que está adentro de un tren, que está adentro de un túnel, que está debajo del agua; dejando atrás el Reino Unido para llegar a Francia, me gusta saber que llego a París cansada pero feliz. Sin expectativas, con intenciones de caminar y descansar un poco, respirar antes de volver. Tener tiempo para pensar en Londres desde París, tratar de acostumbrarme a la idea de que no sé cuándo volveré a esa ciudad que definitivamente se quedó con un pedazo mío.

No lo sé, ya lo dije, no tengo mayores expectativas, pero París suena como el lugar perfecto para empezar a construír mi nostalgia de Londres, para comenzar a añorar mi amor de primavera, para sentir que se me parte el corazón (estoy exagerando, tratando de ponerlo en términos del dramatismo  holywoodense que puede inspirar la ciudad del amoooour). 

Por ahora eso es todo lo que puedo pensar, desde Par´is, les cuento un poco mas.

domingo, 31 de mayo de 2015

No estar

Nunca estuve en Berlin, fui a Berlin, pero no estuve en Berlin.
Llegué y fui a lo de mi Couch, Martín, un chico eslovaco que vive hace unos meses en la ciudad.
El departamento era hermoso y estaba en una zona alejada del centro.
Martín me sugirió que pasee por el barrio y si no me cansaba demasiado podía llegar hasta algunos lugares mas turísticos; él tenía que trabajar, pero quedamos en encontrarnos mas tarde en una plaza para ir a un par de lugares que él tenía ganas de conocer.
Le hice casi y salí a caminar, su barrio, antiguamente el barrio turco, actualmente uno de los barrios en auge, llenándose lentamente de hipsters, es una mezcla de locales de kebab, de ropa, de artículos de magia y disfraces (?) y de valijas baratas.
Fui hasta el antiguo aeropuerto, una sugerencia de Martín también, y era eso, un antigua aeropuerto. Un espacio gigante de césped y cemento, con muchísimo viento.
Seguí caminando y lo único que podía ver era lo sucia que estaba la ciudad y las antenas de tv digital tan grandes que cubrían por completo algunos balcones.
Encontré un parque, lo recorrí, parecía abandonado. Después de bastante caminar llegué al río y caminando un poco mas a East Si de Galery, "la galería de arte a cielo abierto mas grande del mundo". Es la parte mas larga del muro que sigue todavía en pie y está cubierta de grafitis. Si te pones a pensar en el muro y toda la historia detrás es un lugar con algo de interés, sino es solo una pared con grafitis.



Volví caminando hasta el punto de encuentro que quedamos con Martín y ahí pude ver una callecita con bares y librerías que repuntó mi paseo, iba a buscar el principito en alemán, pero no quería que se me hiciera tarde.
Llegué justo, el lugar era un golfito subterráneo, dentro de un parque. La mala noticia: estaba lleno por el resto del día. Nos quedamos sin plan.
Empezamos a caminar sin rumbo por calles y plazas. Después decidimos que como ya había pagado la tarjeta para viajar todo el día en el transporte urbano, había que usarla al menos dos veces mas para que valiera su costo y nos fuimos a la estación mas cercana y tomamos el primer tren que pasó, nos bajamos en un barrio tranquilo, tomamos una cerveza en el parque y volvimos a tomar otro tren.
con Martin
lo mejor del parque
 

Nota aparte: en Berlin hay bebidas que no tienen nada que ver con nada; una de Lapacho, es asquerosamente dulce, y una que parece que esta re de moda y toman todas las chicas cool, que es de yerba mate (rarisimo todo!!)
Cuando ya se hizo de noche fuimos al otro lugar que quería conocer Martín, un bar en la terraza de un súper mercado. Había que subir por el estacionamiento, todo muy raro, llegamos y el lugar estaba buenísimo pero cerrando, resulta que no es un bar de noche, es más para la tarde.
Con mas planes frustrados lo que hicimos fue comprar otra cerveza y caminar el esto de la noche hasta que nos cansamos y volvimos a dormir.
Al día siguiente desayunamos juntos y yo me trasladé a un hostel en el centro porque esa noche llegaban unos amigos de él y no había lugar para todos.
Yo quería llegar, dejar mis cosas e ir a un walking tour de mañana para después tener tiempo para recorrer por mi cuenta.




Se me hizo tarde y no llegué, así que decidí ir al del mediodía. Para resumir, fue el pero walking tour del mundo y duró infinito, y para peor cuando terminó se largo a llover fuertisimo, así que fui a tomar algo con el guía mientras paraba la lluvia. Cuando finalmente dejó de llover decidí que como siempre al final lo que mas me gusta son los parques, lo mejor era ir al mas grande de Berlin, para encontrar algo que me gustara mas de la ciudad, Kiergarten, allá fui.
Y aunque a los berlineses les gusta decir que es mas grande que el central park, el tamaño no es lo importante, y el kietgarten fue también una decepción. Descuidado y sucio, no me pareció mas que un gran espacio verde, sin mayor planeamiento y por supuesto sin nada de "jardín".
Como ya estaba cansada de tratar de ver algo que me guste y no encontrarlo me fui a la parte más comercial a ver si el consumismo remediaba la situación. Tan mal día tenia, que ni siquiera encontré algo que me guste en forever21.
Frustrada decidí volver al hostel, lo que me tomó como una hora y media porque estaba lejísimos.
Cuando llegué quería irme a dormir y no pensar en nada mas, pero igual salí a caminar un poco mas y buscar donde comer. Me decidí por unos fideos en un lugar de pasta para llevar, los comí ahí, sola mirando la tele del lugar. Volví al hostel y me dormí.
Al día siguiente me levanté temprano para buscar librerías antes de irme, pero todas las que encontré abrían recién luego del mediodía o eran de algun tipo de rubro en particular y no tenían el principito.
Casi lo mejor de berlin: el super desayuno del hostel!
Me volví al hostel, acomodé mis cosas y me fui al aeropuerto.
Le dije chau a Berlin sin comer kebab ni currywurst, sin enamorarme de su multicultural y cosmopolita sociedad, sin andar en bici, sin encontrar un lugar que me guste, sin el principito en alemán.
Fui a Berlin como un puente entre Praga y Londres, fui menos tiempo del necesario para encontrar los rincones encantadores que seguro tiene, fui a Berlin cansada de anda de acá para allá, fui a Berlin porque todos me dijeron que tenia que ir.
Fui a Berlin pero nunca estuve en Berlin, no cuenta.
Quizás haya una próxima vez, quizás si vuelvo entienda la ciudad, con un poco más de tiempo, y sino viviré sin haber estado nunca en Berlin.

Fuera de suiza, por fin!

Mi ultimo y súper extra (fuera de cualquier plan) día en San Gall, lo aproveché para pasear un poco mas por la ciudad e ir hasta un hermoso parque que tiene como una granja zoológico  donde hay muchos animalitos muy lindos.
Todo es posible en San Gal

Techo verde









El patrono
Perdí un bondi pero vi venaditos, así que no estaba tan mal la cosa.
A la noche Jan me acompañó a tomar el nuevo micro, luego de chequear por diversos medios el lugar exacto de donde salía.
Cuando vi aparecer el colectivo amarillo casi lloro de la felicidad.
Después de muchos abrazos y promesas de volver a vernos le dije chau a Jan y empecé feliz mi viaje a Praga.
Dormí tan profundo que sentí que las nueve horas de viaje se pasaron en un minuto.
Lo primero que hice en Praga fue un free walking tour, el mejor hasta ahora, con Jirka, un checo diveridisimo que nos contó mucho sobre la historia de la ciudad, plagada de anécdotas y leyendas.


Jirka
 


En el tour conocí a Chong, una chica china con la decidimos tomar el otro tour del día, hacia el castillo.
Bajo la lluvia recorrimos el castillo de Praga, con Jirka de guía también, que no es lo que uno tiene en mente como castillo habitualmente, sino un conjunto de edificios de diferentes épocas y estilos que conforman el conjunto real mas grande del mundo.
Cuando terminó el tour, Chong y yo nos quedamos paseando un rato mas, después fuimos a merendar, ya no llovía, y después caminamos más y más, y después fuimos a tomar una de las célebres cervezas checas juntas.
Hablamos de miles de cosas, ella vive y estudia en Francia. En el medio de la charla descubrimos que tenemos el mismo lunar en la mano derecha.
Es posible que todos tengamos un clon\hermano\versión china, pero yo encontré a la mía, no se cuántas personas podrán decir lo mismo.

Nos despedimos en la puerta de su hostel, a la mañana siguiente Chong volvía a Francia, se acababan sus vacaciones.
A mi me quedaba un día mas, y me desperté sin apuro, caminé y caminé sin parar por la ciudad, volví al castillo, paseé por los jardines reales y por muchos otros parques, subí al monte ptñetrin y encontré un jardín hermoso que probablemente sea mi lugar preferido en Praga y no aparecía en ninguna guía turística.





Seguí caminando por mas parques hasta que llegué al último puente y cruce el río por ahi y recorrí Vysehrad, con sus hermosas vistas de la ciudad. 

-jodido el parquecito
Volví al centro y me senté a merendar en un café, cuando me volví a parar me dolía tanto el pie izquierdo que me pasé el resto del día rengueando.
Así volví, medio dando saltitos al hostel, donde por la mera intención de no cenar sola me puse a hablar con un chico de Estados Unidos y una chica de Indonesia, fuimos juntos a comer a un local de comida regional. Yo pedí goulash. La comida no era buena y la compañía mas o menos, la chica no paraba de quejarse de todo y el muchacho era el estereotipo de joven yanqui que no se adapta a nada y estaba enojado porque no encontraba lugares para comer burritos en Europa.
Petit en el reloj astronomico
La cena, pues, fue breve, y entre bostezos nos despedimos. Cada uno a su habitación.
Ahí pensé que a lo mejor tenía muy poco tiempo en Berlin, que quizás podría haber estado menos en Praga, pero mi día de caminata y descubrimiento de jardines me había gustado tanto que reafirmé mi decisión, y me dormí, esperando que al día siguiente mi pie dejara de doler.