Mi ultimo y súper extra (fuera de cualquier plan) día en San Gall, lo aproveché para pasear un poco mas por la ciudad e ir hasta un hermoso parque que tiene como una granja zoológico donde hay muchos animalitos muy lindos.
| Todo es posible en San Gal |
| Techo verde |
| El patrono |
Perdí un bondi pero vi venaditos, así que no estaba tan mal la cosa.
A la noche Jan me acompañó a tomar el nuevo micro, luego de chequear por diversos medios el lugar exacto de donde salía.
Cuando vi aparecer el colectivo amarillo casi lloro de la felicidad.
Después de muchos abrazos y promesas de volver a vernos le dije chau a Jan y empecé feliz mi viaje a Praga.
Dormí tan profundo que sentí que las nueve horas de viaje se pasaron en un minuto.
Lo primero que hice en Praga fue un free walking tour, el mejor hasta ahora, con Jirka, un checo diveridisimo que nos contó mucho sobre la historia de la ciudad, plagada de anécdotas y leyendas.
| Jirka |
En el tour conocí a Chong, una chica china con la decidimos tomar el otro tour del día, hacia el castillo.
Bajo la lluvia recorrimos el castillo de Praga, con Jirka de guía también, que no es lo que uno tiene en mente como castillo habitualmente, sino un conjunto de edificios de diferentes épocas y estilos que conforman el conjunto real mas grande del mundo.
Cuando terminó el tour, Chong y yo nos quedamos paseando un rato mas, después fuimos a merendar, ya no llovía, y después caminamos más y más, y después fuimos a tomar una de las célebres cervezas checas juntas.
Hablamos de miles de cosas, ella vive y estudia en Francia. En el medio de la charla descubrimos que tenemos el mismo lunar en la mano derecha.
Es posible que todos tengamos un clon\hermano\versión china, pero yo encontré a la mía, no se cuántas personas podrán decir lo mismo.
Nos despedimos en la puerta de su hostel, a la mañana siguiente Chong volvía a Francia, se acababan sus vacaciones.
A mi me quedaba un día mas, y me desperté sin apuro, caminé y caminé sin parar por la ciudad, volví al castillo, paseé por los jardines reales y por muchos otros parques, subí al monte ptñetrin y encontré un jardín hermoso que probablemente sea mi lugar preferido en Praga y no aparecía en ninguna guía turística.
Seguí caminando por mas parques hasta que llegué al último puente y cruce el río por ahi y recorrí Vysehrad, con sus hermosas vistas de la ciudad.
| -jodido el parquecito |
Volví al centro y me senté a merendar en un café, cuando me volví a parar me dolía tanto el pie izquierdo que me pasé el resto del día rengueando.
Así volví, medio dando saltitos al hostel, donde por la mera intención de no cenar sola me puse a hablar con un chico de Estados Unidos y una chica de Indonesia, fuimos juntos a comer a un local de comida regional. Yo pedí goulash. La comida no era buena y la compañía mas o menos, la chica no paraba de quejarse de todo y el muchacho era el estereotipo de joven yanqui que no se adapta a nada y estaba enojado porque no encontraba lugares para comer burritos en Europa.
| Petit en el reloj astronomico |
La cena, pues, fue breve, y entre bostezos nos despedimos. Cada uno a su habitación.
Ahí pensé que a lo mejor tenía muy poco tiempo en Berlin, que quizás podría haber estado menos en Praga, pero mi día de caminata y descubrimiento de jardines me había gustado tanto que reafirmé mi decisión, y me dormí, esperando que al día siguiente mi pie dejara de doler.




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