domingo, 19 de abril de 2015

dias muy suizos, muy de todos lados también

Así que Suiza.
Hasta ahora todo hermoso y sucediéndose como sobre ruedas, casi literalmente porque pasamos muchas horas en el auto. No existe no tener auto acá, todos viven en casitas en las montañas y para cualquier cosa hay que manejar.
Chaten, el gato de Jenny, sólo para poner un gato, porque sí

Todo lo que venimos haciendo es ir de acá para allá, encontrandonos en el camino con distintas personas, el hermano de Jenny, su papá, que son todos súper amables, compañeros de trabajo de Jenny que son todos de diferentes partes del mundo, es muy divertido.
La primer tarde que estuve acá ayudamos con una pequeña mudanza a Melina, que es sueca, y despues subimos a ver un castillo que está muy cerquita, un castillo!! yo estaba feliz! ya habían cerrado las puertas pero el paseo fue muy lindo igualmente.
 Ayer vi una de las cosa más bizarras de mi vida, junto con Fernando, que es de Zaragoza, asistimos a una pelea de vacas, sí sí, no hay nada mal escrito: pelea de vacas. IN CRE Í BLE.
Resulta que no entiendo por qué el resto del mundo no sabe de esto que viene sucediendo en esta pequeña región de Suiza (Valais), le dicen queen fight (pelea de reinas) y es una tradición local en la cual basicamente ponen a las vacas frente a frente a que hagan lo que hacen en la naturaleza, porque aunque para nosotros parezca rarisisimo, las vacas sí tienen un comportamiento institivo natural, como cualquier otro animal, y en esta época van a las montañas y pelean por el territorio o el control de la manada. Así que acá las ponen en un corral, las ubican frente a frente y se empujan con la cabeza hasta que una de las dos retrocede, reconociendo a su adversaria como más fuerte, de esa forma se van sucediendo combates hasta que una es coronada reina y sus criadores caminan al rededor del corral super orgullosos de su vaca. Es genial.
las peleas no son peligrosas, pero petit se las arregló para perder un ojo
y parece que yo también perdí un ojo, pero igual soy feliy
Para darle todavía más color local, mientras veíamos la pelea tomamos un vino blanco dulce de la región: Fendant y comimos raclette, que es basicamente queso derretido.
mi primer raclette
Después de eso Fernando nos invitó a cenar, al bello sol de las seis de la tarde (sí sí, eso también está bien escrito,cenar), una pizza que cocinó mientras nos decía que si vamos a España pasemos por Córodoba, que en mayo abren los patios y vale la pena verlo, y nos dejó toda la intención de hacerle caso.
la terraza de Fernando
Después se nos sumó Morgan, que es de Ginebra y más tarde (anque todavía tan temprano!!) nos fuimos a una fiesta en un bar, porque era la celebración del aniversario, un lugar chiquito chiquito en el que no cabía ni un alfiler. Me llamó mucho la atención que había gente de todas las edades, todos apretadísimos cantando como locos.
Para ponerse cada vez más internacional nos encontramos con otro compañero de Jenny, Tomaso, que es Italiano y habla francés, inglés, español, portugués y probablemente un par de idiomas más, increíble. Él nos presentó a Simon, de Francia (que sabe inglés) y Tommy, de Inglaterra (que sabe español), y nos quedamos largo rato charlando en otro bar, que era casi como una representación miniatura de la torre de babel, muy divertido.
Finalmente decidimos que era hora de volver porque todavía había que manejar una hora de vuelta a lo de Jenny, y aunque parecía tardísimo, era la una.
y otro gato porque sí, de Jeremy, el hermano de Jenny

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